En las apuestas —como en la vida— lo que de verdad te hace distinto no es cómo gestionas el riesgo, sino cómo dominas la incertidumbre. Como tantos otros, me inicié en el sector de las apuestas casi en paralelo con un amigo. A medida que íbamos progresando, evidentemente, cada uno fue tomando sus decisiones conforme a su forma de ser, sus expectativas, su tiempo libre y supongo que también sus sesgos. Aquí abro un paréntesis porque el de los sesgos me parece un temazo: todos tenemos el nuestro. O los nuestros. Y sería bueno que indagaras en cuál es tu sesgo más recurrente porque saberlo te va a ayudar a entender qué tipo de inversor eres. Pero ya volveremos a los sesgos en otro momento.
El caso es que mi amigo prefería seguir a tipsters y a mí me tiraba más elaborar mi propio método, dos estrategias perfectamente válidas que pueden resultar ganadoras a largo plazo si se hacen bien las cosas.
El caso es que si sigues a varios tipsters que tienen perfectamente definidas las cuotas a las que apuestan y el ratio de acierto a largo plazo, vas a tener una idea bastante aproximada de lo que vas a poder esperar. Ojo: recuerda que redimientos pasados no garantizan retornos futuros. Así que si sabes lo que puedes esperar, puedes otorgar una probabilidad a esas apuestas. Eso es riesgo.
Sin embargo, cuando yo empezaba a elaborar mi método no tenía ni idea por dónde moverme. Empecé con lo que llaman chiquicuotas, tipo 1,50. No digo que apostar a 1,50 esté mal. Si hay valor, da igual la cuota. Pero pronto me di cuenta de que a esas cuotas mi método no funcionaba. Eso sí que era incertidumbre, porque yo esperaba una probabilidad de acierto que luego no se correspondía con la realidad. Así que subí la cuota mínima y me di cuenta de que más o menos mantenía el hit rate con lo que el ROI (retorno de inversión) era significativamente más alto.
Ahí supe que ese era el camino. Y desde entonces he ido perfeccionando la relación entre el método (para afinar la probabilidad estimada) y la cuota (para compararla con lo que ofrece el mercado). La mayoría de apostadores principiantes (impulsivos, como lo hemos sido todos en algún momento) entra al mercado a ciegas, buscando la adrenalina. El que domina la incertidumbre, en cambio, se diferencia, progresa y se coloca por encima de la media.
En nuestro canal Premium, en lo que llevamos de año estamos apostando a una cuota media de 2,55, lo que significa que el mercado estima una probabilidad de algo más de un 39% de acierto en nuestros picks. Pues nosotros decimos que a la larga, y entender esto es clave: a la larga, no en diez apuestas, nosotros subiremos el hit rate frente a esa estimación más o menos a un 44% o un 45%. Y aunque a simple vista pueda parecer poco, es un rendimiento tremendo. O si no, pedidle a vuestro banco que os dé un interés de un 12 o 15%, ya veréis las risas.
Y eso es lo que hacemos en Underito Premium: transformar la incertidumbre en ventaja. No es magia (¡ni trampa!): es método. Y quien lo entiende, juega en otra liga.

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