Como tengo tendencia a la introspección y al análisis personal, yo venía muy pagado de mí mismo en este sentido: hace al menos un par de años que puse por escrito mis creencias básicas, aquellas por las que quiero que se rija mi vida. Entonces me creía a salvo de esto de las creencias de mierda, como si fueran cosas de los demás.
Hasta que el otro día me di de bruces con una realidad que no había querido mirar de frente: la variable estrella de mi método en Underito estaba basada en una falacia estadística. Bum. Mi variable estrella me ha estado lastrando durante años. Bum. Dicho de otra manera: tu creencia estrella te estaba llevando a ti y a tus seguidores a palmar pasta. BUM.
El shock fue tan grande como inmediata la decisión: a la basura mi variable estrella. Cero apego.
Claro, en estadística es fácil ser tan tajante:
Paso uno: identificas una columna que te está dando malos números.
Paso dos: la eliminas.
Y como ya digo que tengo tendencia a la introspección me pregunté si algo parecido no podría estar pasando en mi vida personal. La pregunta llegaba sola: ¿podría ser que alguna creencia (de mierda) me estuviera lastrando mi progreso?
Es mucho más fácil verlo en los demás. A veces en el bus o en la sala de espera del médico nos vemos obligados a oír conversaciones, o más bien monólogos, de personas que desarrollan unos argumentos cuanto menos surrealistas. Que dan ganas de levantarte y decirle “señora, ¿gusta un psicólogo?” O directamente darle el pésame al marido.
Pero, reconozcamos que uno también tiene tendencia a enamorarse de una creencia:
“Es que yo soy así”.
“Es que mi jefe (o mi suegra o el vecino) es imbécil”.
“Tengo que aguantar en el trabajo como sea”.
“Si la dejo me voy a quedar solo”.
Y esas no son tan fáciles de eliminar como el que elimina una columna de Excel.
Pero aun así, algo se puede hacer.
Primero, cazar al vuelo alguna de estas. Y ponerla en el microscopio, es decir, tratarla con rigor, con todo el rigor posible.
¿Realmente es imbécil mi jefe? ¿Puede ser que sea solo “bastante” imbécil? ¿O que solo se comporte como un imbécil cuando se dan x circunstancias? ¿Siempre tengo que aguantar… o es lo que me repito para no moverme?
Entonces igual podemos matizar mucho esa creencia. Y esos matices nos hacen ser más justos y menos extremistas en nuestras creencias.
Y eso nos hace bien.
También podemos cazar esas creencias por la parte de atrás, por la salida, es decir, por cómo reaccionamos. Suele pasar que cuando tenemos una reacción emocionalmente desproporcionada detrás se esconde una creencia de mierda. A mí me pasa cuando entra el VAR en contra de mi equipo favorito.
Ejem, sí, ya. Lo sé.
Y prometo ponerme a ello. De hecho, he llegado a un pacto conmigo mismo: en 2026 voy a identificar y me voy a cargar un par o tres creencias de mierda, de esas que nos hacen más infelices y peores personas.
¿Te animas?
Feliz Navidad.

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