Siguiendo con la conversación entre Jorge Bucay y su hijo me ha encantado la apreciación del padre cuando le tocaba definir qué es la felicidad.
“Antes de definir qué es, yo prefiero separar lo que no es, porque creo que a menudo se confunde estar contento, estar alegre, con ser feliz.
Ser feliz no es estar todo el día riendo y dando palmas. Cuando murió mi madre yo estaba profundamente triste, más triste de lo que nunca en mi vida había estado y creo que jamás estaré. Pero ella se fue en paz, habiendo tenido una vida satisfactoria, como también era la mía y entonces entendí que estaba triste pero era feliz”.
La reflexión de Bucay me parece de una gran lucidez y además encuentra un buen aliado en nuestra lengua: estar triste vs ser feliz. El verbo ‘estar’ implica transitoriedad mientras que el verbo ‘ser’ implica estabilidad, inmanencia, esencia. Y con esa reflexión básica me ha gustado quedarme hoy.

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